domingo, 2 de febrero de 2014

Ya vienen los premios Oscar

Ya están aquí los Oscar, ¿y qué nos traen este año? Pues ni más ni menos que la pereza de verlos, como pasa con las películas estrellas de la temporada. Que digo yo, que si eso es de verdad lo mejor de lo mejor de la mejor industria del mundo mundial...

Porque vamos a ver, La gran estafa americana: ¿no da pereza verla? A mi un montón. Si es que ya te lo están diciendo con el nombre. Y además sale Lawrence,  la actriz más sobrevalorada de los últimos años. Que no se qué les ha dado con esta chica. Porque si ancha es Castilla más los es Norteamérica, digo yo; y me da que como ella hay a patadas. Pero bueno, debe ser que como no soy americana algo se me escapa...al otro lado del Atlántico desde luego su encanto no llega.

Y luego está Gravity. Que estoy segura de que no está mal, pero señores flotando en el espacio, y flotando y flotando...pues no lo veo. Además creo que tenían razón las presentadoras de los Globos de Oro; es una película sobre un Clooney que prefiere perderse en el espacio a estar un minuto más con una mujer de su edad. A lo que añado, igual que la Bullock, igualito.

Y podéis pensar -qué tiquis...¡Pues ojalá! Porque entonces me habría ahorrado ver El lobo de Wall Street, que me daba muchísima pereza y me empeñé...y ahora no paro de pensar en las ¡3! horas de mi vida que desperdicié viendo...¿esto?

Por un lado Leonardo Dicaprio, que cada año que pasa tiene una cara más rara...no sé de qué exactamente, pero me empieza a dar un poquito mal rollito. No se si feeling Klimt o qué, pero no me transmite confianza.

Luego el argumento, donde no hay historia en sí ni moraleja ni desarrollo ninguno. Es el cuento de las gilipolleces que hace el tonto del pueblo cuando se hace rico. ¡Pues muy bien! Es que yo he trabajado de cara al público, señor Scorsese, y esto lo veía a diario. Ya sabemos que sin gusto los gastos son bizarros y descontrolados. No se muy bien para que nos lo cuenta.

Y además lo hace en plan histriónico total, un poco a lo Almodóvar de la última época pero muy macho. Puf, tonterías varias.

Así que claro, de todas las favoritas claro que 12 años de esclavitud es la mejor de todas. Es que... vaya añito.

Ahora, que no entiendo como de una historia tan dramática y desgarradora, con un tema de tanta enjundia..les puede salir una película un poco telefilme del mediodía. ¡No desperdiciemos de esa manera algo tan importante!

Y mira que hay gente que me dijo que la película era muy fuerte. ¿? Que ya era fuerte Roma, y luego vino Spartacus. ¿Qué hay una violación? Se intuye, y poco más. Y bastante poco, para ser una práctica tan frecuente. Supongo que como la que la sufría mayoritariamente era la mujer, pues tampoco importa. Debe ser que no es un acto tan dramático como lo vemos nosotras. ¿Qué hay latizagos? ¡Pues igual! Poquitos y sin hacer sufrir mucho, no vaya a ser que los espectadores se traumaticen: que solo estamos hablando de la esclavitud. Y como estos, otros tantos temas. Parece que han querido hacer una película divulgativa de la esclavitud que puedan poner en los institutos. Como os digo, que pena de historia desperdiciada...

Y poco más queda. A ver si consigo verme Her y Philomena, pero lo hago ya como tarea de estudio. A lo mejor me pasa como con El lobo y me arrepiento durante una eternidad...

En cuento a las películas que aparecen con actores nominados y otras categorías me gustaría destacar Agosto, aunque también sin emocionarse. Es un drama familiar interesante pero, como con la de 12 años, creo que no es tan dura como decían. Vale, es un poco fuerte, pero vamos, que madres así conozco a puñaos. Vale que sea también en la Castilla profunda, debe ser el clima extremo, que produce ese carácter. Pero por lo menos se amplían personajes. Es interesante.

Y luego está Cate Blanchett por Blue Jasmine, que mira, esta sí que me ha gustado. Y yo soy la primera sorprendida, porque estaba de Woody Allen últimamente....con lo que me ha gustado siempre. Pero a punto estaba de recoger firmas para obligarle por ley a rodar solamente una cada cinco años y mantener así el listón, porque eso de que haga pelis como churros...

Cate está fenomenal: comedida, elegante, con esa cara tan de ---- (rellena tu la nacionalidad) huele mal fantástica. Y la película cuenta cosas, reflexiona y nos hace reflexionar. Y no quiero hacer comparaciones, pero esas mujeres que viven a todo tren pero no se enteraban de lo que hacían sus maridos...¡anda ya!

Y hay dos categorías en los Oscars que son, por la calidad de las películas que hay últimamente, las más importantes: Mejor largometraje de animación y -por supuesto- Mejor película de habla no inglesa (aquí suelen estar las verdaderas joyas).

De las de dibus me he visto las americanas; y todas están fenomenal: Croods, Gru 2 y Frozen.

Croods tiene puntos buenísimos como el descubrimiento de -los zapaaaaatos. ¡Me parto! Y la recreación de la prehistoria es muy interesante.

Gru 2, bueno, ya sabéis que es adorable, y lo de padre soltero es lo más. Bueno, soltero, tiene cientos de asistentes amarillos, pero se lo curra, y más siendo un ex-villano. El doblaje, fenomenal.

Y Frozen, aunque decae hacia la mitad y se termina por compromiso, tiene un inicio muy artístico. Bueeeeeeeeeno, ya sabéis que soy fan del blanco y de la nieve, es verdad. Pero además utiliza muchos aspectos del arte popular ruso que es muy interesante. La estética genial. Y bueno, el repaso que hace a la historia a través de los cuadros de la colección, espectacular. ¡Es que están todos! Y la niña, hablando con los personajes de los cuadros, es taaan tierna (ja,ja,debilidad de una historiadora).







Os pongo el clip de la susodicha, y aquí el link: a partir del minuto dos, la colección de arte que os hará enmudecer de la envidia; como Bella con la biblioteca, pero con cuadros - Ahhhhh! (Por supuesto, también tiene un Goya)

Y para terminar la Mejor de habla no inglesa, que no me la voy a dar de cultureta, ¿eh? Que solo he visto una, aunque estas son de las que te ves luego y nunca te arrepientes, así que supongo que terminaré viendo más.

Pero bueno, he visto solo una, pero es que para mi es la mejor película del año. Tatachín: La caza. De la que ya hemos hablado aquí...y es que es el filme que más me ha impactado en todo el año, y también el que me ha dejado más huella. Y de eso va todo, ¡no? De tener relevancia, de no ser prescindible: de dejar una huella imborrable. ¡Buena suerte!


sábado, 25 de enero de 2014

El color del año: el orquídea radiante

¿Sabéis ya que el color de este año es el orquídea radiante o qué? Es el Pantone del 2014, y ¡me encanta!

Para lo que no tengáis ni idea de qué es esto, el Pantone Matching System es un sistema de identificación, comparación y comunicación de colores para las artes gráficas: el más reconocido. Nació en los años 60. Y para los que hemos estudiado historia del arte es el "por fin": por fin una manera objetiva de diferenciar tonos. Porque vamos, ¡como que verde? ¿Verde qué? ¿Blanco cual? ¿Azul cómo? Es que así no se puede.

Yo estoy especialmente enamorada de este sistema, porque además cada año elige el tono estrella de la temporada: no penséis que el Zara se inventa nada....Y lleva tres años...

En el 2012 el Mandarina Tango (¡pero como he podido vivir sin este color!); nunca un color tan atrevido quedo tan bien a las pelirrojas pecosas...para el 2013 el Esmeralda...y en 2014 estad preparados para el Orquídea Radiante...y digo bien porque ya he visto electrodomésticos para hipsters de este tono...

Y es que un color no es solo un color. Desde que en el XIX surgieron los pigmentos industriales sabemos que las mezclas son infinitas...y una pizca de blanco, de rojo, de gris...una pequeña diferencia consigue una atmósfera (y unas sensaciones) totalmente diferentes.

Yo, por supuesto, tengo mis favoritos, algunos recientes y otros históricos. Algunos reproducibles y otros, no tanto. Os los enseño.

De los Pantone tengo pasión por el Mandarina Tango: un tono anaranjado alegre, pero con la fortaleza del rojo: tiene un toque más elegante y sofisticado que el naranja común sin ser tan agresivo como el rojo. Ya os digo, que como tengáis pecas...os queda bien seguro. Y para los textiles y lienzos me parece un color muy adecuado también, muy vitalista.

De los históricos...bueno, ya os he confesado en un post anterior mi pasión por el IKB: International Klein Blue. Un azul ultramarino, eléctrico, y con textura aterciopelada. El Azul Klein, vamos. Patentado antes de que existieran los Pantone... ¡Hay cuanto me gustaría a mí inventarme un color! (Y vivir de sus rentas también, claro).

Y en cuanto a otro color que me fascina...recuerdo todavía el sentimiento de quedarme sin respiración con el tono de verde de la Galería Dorada del Charlottenburg, en Berlín. (Podéis verla en detalle aquí).

Aún hoy me cuesta definirlo, porque no era un verde pastel, ni mucho menos. Pero si que era un verde claro, seguro que rebajado con blanco; pero mantenía todo el brillo y toda la intensidad del verde en la naturaleza.

Todavía lo veo hoy y me parece espectacular, y ya os digo que no soy nada nada fan de los colores pasteles. Pero es que este tono de verde es muy especial. Puede que lleve algo de dorado porque la combinación en la sala con el oro es muy adecuada...

Me encantaría conocer el tono exacto, sobre todo, para poder reproducirlo en mi casa...porque el Amazonas de Bruguer se da un aire, pero vamos, si lo queremos al detalle, ni de lejos.

Os animo a que visitéis virtualmente este espacio tan sugerente y así de paso ayudo a quitar toda esa lacra de que el rococó es recargado. El rococó es todo luz y luz; espacio y simplificación. Vale, no eran minimalistas, pero venían del Barroco...¡a ver que iban a hacer! Pero dejaros llevar sin prejuicios por este ambiente y veréis que todo es luz, aire, naturaleza entrando a raudales y espacio y espacio, tan liviano.

Creo que es el mismo tono de varios pabellones en Sanssouci, pero la sensación no era exactamente la misma: puede que por las dimensiones del edificio o por el hecho de estar en el exterior. No sé. ¿Mismo color, pero diferente efecto? No sé, no sé. A lo mejor no es exactamente el mismo.

¿Veis? La mínima variación lo cambia todo.



Y el otro color del que estoy absolutamente enamorada es del blanco. ¡Qué anda que no es difícil saber de qué tono de blanco! Puf, es el color que más tonos tiene...imposible. Pero os digo de que blanco en concreto os estoy hablando.

Este blanco lo descubrí en el Museo del Louvre; y como casi siempre, fue un poco casualidad. Porque yo estaba ahí para ver y disfrutar del Embarque de Citerea de Watteau....que ahora que lo pienso, es la misma razón por la que fuí a Charlottenburg, para ver la otra versión....Raro, raro...El embarque de Citerea unió dos de mis colores preferidos...

Bueno, pues aquí estaba yo con cara de intelectual, analizando hasta el último detalle del Embarque...cuando me giro y a mi derecha, como protagonista absoluto, esta el Pierrot de Watteau; una obra de metro cincuenta donde el protagonista absoluto es el blanco del traje. Pero absoluto.

La imagen también es muy interesante; es la cara del payaso, del animador de la Comedia del Arte...que aquí está melancólico y cansado, con los brazos caídos. La tristeza del que entretiene, la marioneta del sistema. Le veo pensando -si es que no me rodean nada más que patanes.

Pero independientemente del gesto, del fondo, de la historia; el protagonista absoluto en esta obra, que parece un bodegón, es el blanco rotundo, precediendo casi al arte abstracto. Blanco y nada más. ¿Y qué más? Da igual si es blanco sobre fondo blanco, o sobre fondo negro...es El Blanco.

He de reconocer que esta obra me revolucionó un poco mi propia historia del arte, y fue el inicio de un affair con un color que, por común, no es menos especial. Me gusta cuando aparece en los paisajes, en la nieve; en los trajes y en los fondos. Pero también cuando aparece tal cual: blanco. No necesito más. 

Os dejo una selección de "mis blancos" favoritos, aunque ya sabéis como es esto de las reproducciones: nunca se consigue el tono correcto.

Espero que os llegue mi devoción por estos colores, y bueno, como siempre, estoy deseando aprender y que me sorprendan, así que ¡animaros a decirme los vuestros!.








jueves, 2 de enero de 2014

Series: ¿qué ha pasado en las Navidades?

Decidido: las mejores Navidades son las de Reino Unido. Y no por sus mercadillos, sus decoraciones y sus christmas jumpers...que son cosas estupendas, pero no. No es por nada de esto.

Han sido las mejores Navidades porque han tenido la mejor programación televisiva. ¡Qué cosas! Os cuento para daros envidia:

El dia 25 han tenido el capítulo especial de Navidad de Downton Abbey, que no os penséis que es un especial de cariño y amor rodado en ambientes navideños. Ni hablar. Es un capítulo más dentro de la serie (que se emite entre septiembre y noviembre) en el que no solo sigue la trama, sino que ocurren acontecimientos importantes. Imprescindible.

El capítulo especial tiene 30 minutos más de metraje, y el de este año ha estado correcto (teniendo en cuenta el nivel del especial del año pasado, donde murió hasta el apuntaor).

En este hemos tenido debutantes de gala, ricos americanos versus aristocracia y hasta a los reyes y al Príncipe de Gales. Very Downton.

Aunque esta serie tuvo, a finales de la temporada pasada, un bajón considerable, ha sabido remontar de nuevo de forma magistral. Han vuelto a dar vida a las historias y una mayor complejidad a los personajes, manteniendo a flote una serie magnífica. Nos han hecho interesarnos de nuevo por los vaivenes de los personajes.

Para mí, fundamentalmente, es una serie de humor, porque he de reconocer que con los diálogos de Violet Crawley (Maggie Smith) es que no puedo de la risa. ¡Quiero un libro con sus diálogos ya! ¡Para aprendérmelos de memoria!. Inglés en 500 diálogos. Total.

Porque aunque las series norteamericanas también pueden tener una calidad excelente, tengo la sensación de que los mejores guionistas están a este lado del Atlántico. Son capaces de pulir las líneas de manera extraordinaria, y poco escapa a la maestría del escritor europeo (no como en las americanas, que SIEMPRE adivinamos el asesino...que pereza que da).




Otra serie de altísima calidad con la que se han alegrado nuestros vecinos las fiestas (y un poquito más tarde nosotros) es Sherlock, donde, si Benedict Cumberbatch no brillara de esa manera, veríamos que las grandes estrellas son también los guionistas.

La primera emoción emocionante fue el adelanto del día de Nochebuena, justo antes del especial del Doctor Who. Muy apropiado. Un corto de siete minutos que batió récords de visionados en Internet. Que contaba poco, pero dio igual. Queríamos ver ya lo que fuera....







Algo del todo normal porque estábamos sedientos de noticias. Y es que, por si aún hay alguien que no ha visto esta serie (OMG), resulta que terminamos la temporada pasada con (spoiler) Sherlock muerto. La temporada pasada: que esto significa en realidad desde el 15 de enero de 2012. Vamos, como para no estar impaciente...

Y es que Sherlock es una serie trepidante, tanto en guión como en forma, que empezó siendo la plataforma de lucimiento de Londres, después de los guionistas y ahora de Benedict, que nos ha enamorado. Bueno, nos ha enamorado demostrando que es un actor como la copa de un pino, con una voz espectacular y digno heredero de Sir Ian. Vamos, que mejor cogerle cariño porque ya os digo que tenemos actorazo para largo.

Pues en Nochebuena tuvieron avance (esperadísimo) y para empezar el Año Nuevo con energía el primer capítulo de la temporada. ¡Por fin! ¿Son geniales las navidades en la televisión británica o qué?

Yo hoy, como los buenos deportistas, me he levantado temprano para salir a correr antes de irme a trabajar. Bueno, en mi caso, para ver el nuevo capítulo antes de irme a trabajar. Ha valido la pena. Y eso que requiere un esfuerzo, ¿eh?, que las temporadas tienen solo tres capítulos pero es que son largometrajes de hora y media. Ahora, he pasado un sueño...

Que no he sido la única, porque el primer capítulo de esta temporada ha batido todos los récords de audiencia, y la BBC tuvo un despliegue en la web para evitar que salieran spoilers fuera de UK digno del MI5. (Ansiosos de buen cine que estamos). Time to be Sherlock. 




Y por si fueran poco hay dos series también muy recomendables que se han emitido durante el mes de diciembre, pero que quizá con tanta fiesta han pasado desapercibidas: Tremé y Last Tango in Halifax.


Tremé ha emitido su temporada final: un bloque de cinco capítulos que han servido como cierre y, sobre todo, como homenaje a la música y cultura de Nueva Orleans: tan particular y tan desconocida.

Magnífica. Es una serie imprescindible a todos los que amen la música; a todos los que sientan curiosidad sociológica y en realidad a todos los que disfruten del buen cine.









Y también durante este mes hemos podido ver la segunda temporada de Last Tango in Halifax. ¿Os acordáis de que os hablé de una serie muy tierna donde dos ancianos, enamorados desde el colegio, se volvían encontrar gracias a Facebook?

Están añadiendo personajes y enriqueciendo la trama, pero sigue en esta línea de ternura: ese no contar nada pero contar solo cosas importantes. Me ha gustado mucho esta nueva temporada. Una serie muy recomendable.






Y mientras nosotros con nuestros Rafaeles, Alboranes y el típico programa especial de cantantes. ¡Qué suplicio! Na,na,na,na...na na na.



domingo, 15 de diciembre de 2013

El Hobbit: La desolación de Smaug

Ayer fui a ver El Hobbit: La desolación de Smaug y la verdad es que la peli estuvo requetestupenda. El Hobbit se ha convertido casi casi en la única ocasión a año en la que voy al cine. Porque vamos, si como licenciada tengo que trabajar varias horas para comprar una entrada...las cuentas no me cuadran, así que...

La cuestión es que esta película es la quedada anual con una amiga, y bueno, se ha convertido en un clásico. Con la primera quedamos con un año de antelación, cuando éramos conocidas, y recuperar la promesa tantos meses después nos ha terminado por convertir en amigas. Que nos vemos más a menudo, claro. Una historia bonita.

Y es que con El señor de los anillos también tengo recuerdos especiales:

La primera, la descubrí en un cine de verano cenando un bocata de chorizo cuando ni sabía quien era Tolkien, ni el Señor de los anillos ni nada de nada (OMG, sí, para todo hay una primera vez...). Qué gracia.

La segunda, fue la cena super especial de Nochebuena en Amsterdam, donde pasé las fiestas sola: me fui a los cines Tuschinski (esos taaaaaaaan bonitos y especiales de los que os hablé en este post), que me sentí tan especial como si fuera a la ópera, y como duraba tanto se me paso la tarde en un plis plas. Una de mis mejores Nochebuenas.

De la tercera....pues no me acuerdo. Raro, raro. Y ya las de El Hobbit que las retomé con mi amiga Estefanía.Y hasta ahora.

El primero de nuestros acuerdos es verla, siempre siempre, en VO. ¡ No se puede escuchar a Sir Ian en castellano, no way! Hay voces que no admiten doblaje, you fools; y esta es una de ellas.

Me desconcerté un poco con la publi y los múltiples trailers que pusieron en versión en español ¿?. Si la mitad de la sala eran guiris...Y he de reconocer que cada cual me pareció más absurdo que el anterior:

Una escena en primicia de "La leyenda del samurái-47 Ronin". ¡Pero eso qué es? Me alegro de que Keanu Reeves vuelva a trabajar, las cosas como son. Pero por lo demás...pero qué es esta cosa con samuráis persiguiendo a un mostruo que parece de un videojuego (multicolor como de Avatar) con cara de circunstancia. Vamos, me pareció un disparate horroroso.

Luego el trailer de Spiderman, ese héroe que no llena ni las mallas, pobrecito. Y cuidado con la frase que resume la película: "Pronto todos en esta ciudad sabrán lo que se siente al  vivir en un mundo sin energía. Sin piedad. Sin Spiderman.". ¿Alguien me puede explicar la secuencia lógica de estas palabras. No sé, es como si dice; un mundo sin salmones. Sin rotuladores. Sin esperanza... ¿? A lo mejor ahora es de humor.

Ya os digo, que el mejor trailer y la peli de más calidad...el anuncio de un nuevo videojuego de romanos. Si es que tienen un nivel los videojuegos impresionantes...y un pedazo de guión. Y unos medios. Y una creatividad. Vamos, porque necesitas más de dos horas para disfrutarlo, pero de todo, ganó por goleada.

Y poooooooooooor fin comenzó la película. Que se pasa...en abrir y cerrar de pestañas, como se dice en holandés. Chulísima. Han quitado las bromas para adolescentes que sobraban en la anterior, las canciones de relleno y han dejado la esencia; el camino y los paisajes. Caminante, no hay camino...

Y es que soy super fan de las vistas aéreas de la película. Puede que sea por mi carácter mesetil, donde todos llevamos un milano dentro: pero esas vistas de paisajes infinitos, de llanuras colosales...son espectaculares. A ver si tengo suerte y me toca el viaje a Nueva Zelanda y os lo narro en directo ;). Ya con los paisajes la película me merece la pena, la verdad.

Hay personajes muy destacados: el que más, la elfa Tauriel, un invento de Jackson y Walsh que se hacía muy, muy necesario. Y es que Tauriel es una elfa (pelirroja) fuerte, guerrera -un poco Brave- con la que por fin las mujeres nos podemos identificar. Porque vamos, yo reconozco la calidad y los amplísimos conocimientos de Tolkien; ahora, en cuanto a las mujeres deja mucho que desear. O bruja, o virgen celestial, vaya truño. Ahí atufaba un poco a naftalina de la época. Aunque Juego de Tronos es un poco así y no tiene esa excusa...

Bueno, a lo que íbamos. El personaje es todo un acierto. Además (spoiler) se enamora de un enano. Alto, y guapete, pero enano. Y eso también tiene su punto de ternura.

Hay otro personaje, en cambio, que es todo lo contrario. Un horror...Es Thranduil, rey de los elfos silvanos del Bosque Negro, y padre de Légolas.

Es una cosa entre Madonna travestida, con micrófonos a ambos lados y pelo rubio casi blanco y cejotas negras...y un señor anclado en la época Locomía.

Tiene una manera de hablar, de moverse, que no sabemos si es la reina mala del Carnaval o algo. A ver si alguno aguanta sin reírse. Qué cosa más...cosa. Y ese traje. Bueno, bueno, que ahora tenemos hasta lástima a Légolas, no os digo más.

Y por fin, el super momento que TOOOOOOODOS esperábamos: ese encuentro 

- Uy, tú eres Sherlock...
- Elemental, querido Watson.

O traducido a no-friki, el encuentro entre el dragón Smaug, al que pone la voz -de manera magnífica- Benedict Cumberbatch (el Sherlock de la BBC) y Bilbo, el actor Martin Freeman (Watson en el mismo show). Ese momento tan ola ke ase. Espectacular.

Y es que nuestro Sherlock favorito, fondo de armario durante tanto tiempo en la BBC, es también nuestro dragón favorito de todos los tiempos. Tenéis que escucharle, ¡qué voz!...Yo le veo heredero de Sir Ian, no digo más...

Así que os animo a verla, que merece la pena, SIEMPRE en vose, ¿eh? No os perdáis las voces de estos actorazos, que es la mitad de la interpretación.

De lo demás, no os cuento más. Ya os sabéis la historia, y si no vais a ver críticas mil. Os dejo con el trailer para que veáis, y disfrutéis, de todos estos nuevos personajes. Y para que os echéis unas risillas con el rey de los elfos, que me parto...Por cierto, que veo mucha influencia de Friedrich y el romanticismo a la hora de recrear algunos bosques. Me gusta.







sábado, 30 de noviembre de 2013

In the mood for Xmas

¿Nos vamos preparando para Navidad, o qué? Porque, como bien sabréis, la Navidad es un estado de ánimo...o más bien, hay que estar predispuesto a tener un estado de ánimo para poder disfrutarlas.

Ya os cuento que a mí es una época que me gusta; y si consigo viajar al extranjero y ver otras decoraciones y mercadillos aún más. Que le voy a hacer. Me gusta celebrar el solsticio de invierno: por fin dejamos atrás los días oscuros -con frío pero sin nieve- en los que sufrimos continuamente porque los días cada vez son más cortos.

 En Navidad todo se da la vuelta: los días se irán alargando minuto a minuto, empezamos a ver los primeros síntomas de la primavera, silenciosamente, y por qué no; cambiamos de año, de número...y yo hasta de edad, porque como me suele costar llevar los cálculos de los años que tengo el 1 de enero empiezo a practicar con mi nueva cifra. Que luego no los cumplo hasta que vuelven las cigüeñas,¡pues qué más da!

Voy a ir empezando a poner luces, brillos y colores, que me recuerdan cuan pronto llegará el buen tiempo y qué poco hace falta, estéticamente, para ser feliz. A comer speculaas, chocolate caliente, galletas de jengibre y a probar otros muchos sabores que me recuerdan la alegría de viajar y probar cosas nuevas. Voy a cantar villancicos aunque sea sola, y a llevar calcetines de renos y muñecos de nieve. Voy a decidir disfrutar de la temporada.

Peeeeero para todo eso hay que entrenarse, claro. Ponerse a tono. ¿Y cómo lo hago? Os cuento mis cuatro trucos cinematográficos para estar lista y con un nivel de ternura estupendísimo. Cuatro películas que me veo TODOS los años y que os recomiendo con locura:

En el number 4 está Bridget Jones´s Diary, una señorita con la que comparto edad y un futuro laboral un tanto incierto...entre otras cosillas variadas.

Empieza  en Navidad, of course, para ir poniéndonos a tono, y (como no me creo que no la hayáis visto) os recuerdo que con puntazos familiares de los más hilarantes: ese modelito que parece hecho con cortinas, ese refinamiento que son los pepinillos en vinagre con palillo...y ese Colin Firth que no nos puede caer mal ni parecer feo ni queriendo, para que nos vamos a engañar.

A partir de aquí viene un año lleno de cambios, de locuras, de momentos inesperados...y mucha mucha nieve, y mucho mucho amor...y sobre todo, mucha mucha comedia.

¿Qué nos gusta de ella? Está en ese momento decisivo, de cambio, donde decide ser valiente y empezar: empezar de nuevo, empezar cosas nuevas. Y sobre todo empezar a valorarse "Just as she is".

Soy además fan total de la banda sonora, de esas que, ta chán ta chán, ¡te compras original! Eso si que es amor...





En el number 3 esta The Family Stone. Esta tiene un tono un tanto más dramático, pero es también muy entrañable. Aunque tiene un tono coral y diría que todos los actores están magníficos, destacan Sarah Jessica Parker y Diane Keaton.

Esta película me conquistó nada más empezar por los exteriores: un pueblito de la costa norte de Estados Unidos ideal de la muerte: su casita, su nieve, su Inn: vamos, de postal.  Y también habla de un cambio: el de una mujer un tanto exigente y estirada que va a conocer a la familia de su prometido. La pasará de todo -y con todos-, pero también se irá descubriendo a sí misma y recuperando el sentido de la Familia. ¿Navideña o qué? ¡Vedla, que sí, que se llora igual que se rie! (Bueno, se rie un poco más, pero es que cuando se llora....)





Y llegando casi casi a la cima, en el número 2 está The Holiday, con la casa de mis sueños. Y no, no es la magnífica mansión de los Angeles, si no ese cottage taaaaaaaaaaaaaaan estupendísimo en Inglaterra. ¡OMG! Solo le falta un gato para ser perfecto, ya os lo digo.

Entre otros aparece la estupenda Kate Winslet, y es una vuelta de tuerca más a Bridget. Las Navidades vuelven a ser esas fechas destacadas en las que tomar el toro por los cuernos y decidirse a hacer algo nuevo. Ya sabes "si quieres que algo cambie, no hagas siempre lo mismo".

Aunque el entorno campiña inglesa me tiene totalmente enamorada, la verdad es que, lo que más me gusta de la película, es el vecino guionista de Los Ángeles. Ambos detectan lo que le falta al otro, desarrollando una amistad de los más entrañable. Ella le vuelve a abrir al mundo mientras que él, disimuladamente, la hace ver películas de mujeres fuertes, con valor, protagonistas de sus propias vidas. ¡Cineterapia de la buena!




Y en el número 1 la más mejor so ever: Love Actually. ¿Sí o qué?

Por favor, absolutamente magnífica. La he visto tantas veces que ya tengo el DVD cascado y me tengo que comprar una nueva...

¿Por dónde empezar? Las comedias corales me encantan, por ejemplo. Se entrelazan los personajes y sus historias, y esa sensación de que cualquier cosa que hacemos afecta a los demás, y viceversa, es algo fantástico. Además tiene historias, bueno, muy especiales: soy fan de Sarah y Karl. Esa escena de alegría total en la escalera me parece...vamos, el resumen visual de una emoción de manera perfecta.

La película es muy muy romántica; muy muy divertida y muy muy navideña. Y con una banda sonora muy buena. Tiene unos puntos, bueno, que no sabría por donde empezar: el videoclip navideño del abuelo, el momentazo Mr.Bean, la conversación con el niño en medio disfrazado de pulpo. Y esa parte de "niños, no compréis drogas. Haceros estrellas del rock Y OS LAS DARÁN GRATIS!. Por favor....

Es la que primero veo toooooooodos los años y me sigue gustando como el primer día. Si aún no la habéis visto: de verdad, sin falta. A mi ahora me ha dado mono, así que me pongo pero ya.

Porque: Love, actually, is all around.