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domingo, 2 de febrero de 2014

Ya vienen los premios Oscar

Ya están aquí los Oscar, ¿y qué nos traen este año? Pues ni más ni menos que la pereza de verlos, como pasa con las películas estrellas de la temporada. Que digo yo, que si eso es de verdad lo mejor de lo mejor de la mejor industria del mundo mundial...

Porque vamos a ver, La gran estafa americana: ¿no da pereza verla? A mi un montón. Si es que ya te lo están diciendo con el nombre. Y además sale Lawrence,  la actriz más sobrevalorada de los últimos años. Que no se qué les ha dado con esta chica. Porque si ancha es Castilla más los es Norteamérica, digo yo; y me da que como ella hay a patadas. Pero bueno, debe ser que como no soy americana algo se me escapa...al otro lado del Atlántico desde luego su encanto no llega.

Y luego está Gravity. Que estoy segura de que no está mal, pero señores flotando en el espacio, y flotando y flotando...pues no lo veo. Además creo que tenían razón las presentadoras de los Globos de Oro; es una película sobre un Clooney que prefiere perderse en el espacio a estar un minuto más con una mujer de su edad. A lo que añado, igual que la Bullock, igualito.

Y podéis pensar -qué tiquis...¡Pues ojalá! Porque entonces me habría ahorrado ver El lobo de Wall Street, que me daba muchísima pereza y me empeñé...y ahora no paro de pensar en las ¡3! horas de mi vida que desperdicié viendo...¿esto?

Por un lado Leonardo Dicaprio, que cada año que pasa tiene una cara más rara...no sé de qué exactamente, pero me empieza a dar un poquito mal rollito. No se si feeling Klimt o qué, pero no me transmite confianza.

Luego el argumento, donde no hay historia en sí ni moraleja ni desarrollo ninguno. Es el cuento de las gilipolleces que hace el tonto del pueblo cuando se hace rico. ¡Pues muy bien! Es que yo he trabajado de cara al público, señor Scorsese, y esto lo veía a diario. Ya sabemos que sin gusto los gastos son bizarros y descontrolados. No se muy bien para que nos lo cuenta.

Y además lo hace en plan histriónico total, un poco a lo Almodóvar de la última época pero muy macho. Puf, tonterías varias.

Así que claro, de todas las favoritas claro que 12 años de esclavitud es la mejor de todas. Es que... vaya añito.

Ahora, que no entiendo como de una historia tan dramática y desgarradora, con un tema de tanta enjundia..les puede salir una película un poco telefilme del mediodía. ¡No desperdiciemos de esa manera algo tan importante!

Y mira que hay gente que me dijo que la película era muy fuerte. ¿? Que ya era fuerte Roma, y luego vino Spartacus. ¿Qué hay una violación? Se intuye, y poco más. Y bastante poco, para ser una práctica tan frecuente. Supongo que como la que la sufría mayoritariamente era la mujer, pues tampoco importa. Debe ser que no es un acto tan dramático como lo vemos nosotras. ¿Qué hay latizagos? ¡Pues igual! Poquitos y sin hacer sufrir mucho, no vaya a ser que los espectadores se traumaticen: que solo estamos hablando de la esclavitud. Y como estos, otros tantos temas. Parece que han querido hacer una película divulgativa de la esclavitud que puedan poner en los institutos. Como os digo, que pena de historia desperdiciada...

Y poco más queda. A ver si consigo verme Her y Philomena, pero lo hago ya como tarea de estudio. A lo mejor me pasa como con El lobo y me arrepiento durante una eternidad...

En cuento a las películas que aparecen con actores nominados y otras categorías me gustaría destacar Agosto, aunque también sin emocionarse. Es un drama familiar interesante pero, como con la de 12 años, creo que no es tan dura como decían. Vale, es un poco fuerte, pero vamos, que madres así conozco a puñaos. Vale que sea también en la Castilla profunda, debe ser el clima extremo, que produce ese carácter. Pero por lo menos se amplían personajes. Es interesante.

Y luego está Cate Blanchett por Blue Jasmine, que mira, esta sí que me ha gustado. Y yo soy la primera sorprendida, porque estaba de Woody Allen últimamente....con lo que me ha gustado siempre. Pero a punto estaba de recoger firmas para obligarle por ley a rodar solamente una cada cinco años y mantener así el listón, porque eso de que haga pelis como churros...

Cate está fenomenal: comedida, elegante, con esa cara tan de ---- (rellena tu la nacionalidad) huele mal fantástica. Y la película cuenta cosas, reflexiona y nos hace reflexionar. Y no quiero hacer comparaciones, pero esas mujeres que viven a todo tren pero no se enteraban de lo que hacían sus maridos...¡anda ya!

Y hay dos categorías en los Oscars que son, por la calidad de las películas que hay últimamente, las más importantes: Mejor largometraje de animación y -por supuesto- Mejor película de habla no inglesa (aquí suelen estar las verdaderas joyas).

De las de dibus me he visto las americanas; y todas están fenomenal: Croods, Gru 2 y Frozen.

Croods tiene puntos buenísimos como el descubrimiento de -los zapaaaaatos. ¡Me parto! Y la recreación de la prehistoria es muy interesante.

Gru 2, bueno, ya sabéis que es adorable, y lo de padre soltero es lo más. Bueno, soltero, tiene cientos de asistentes amarillos, pero se lo curra, y más siendo un ex-villano. El doblaje, fenomenal.

Y Frozen, aunque decae hacia la mitad y se termina por compromiso, tiene un inicio muy artístico. Bueeeeeeeeeno, ya sabéis que soy fan del blanco y de la nieve, es verdad. Pero además utiliza muchos aspectos del arte popular ruso que es muy interesante. La estética genial. Y bueno, el repaso que hace a la historia a través de los cuadros de la colección, espectacular. ¡Es que están todos! Y la niña, hablando con los personajes de los cuadros, es taaan tierna (ja,ja,debilidad de una historiadora).







Os pongo el clip de la susodicha, y aquí el link: a partir del minuto dos, la colección de arte que os hará enmudecer de la envidia; como Bella con la biblioteca, pero con cuadros - Ahhhhh! (Por supuesto, también tiene un Goya)

Y para terminar la Mejor de habla no inglesa, que no me la voy a dar de cultureta, ¿eh? Que solo he visto una, aunque estas son de las que te ves luego y nunca te arrepientes, así que supongo que terminaré viendo más.

Pero bueno, he visto solo una, pero es que para mi es la mejor película del año. Tatachín: La caza. De la que ya hemos hablado aquí...y es que es el filme que más me ha impactado en todo el año, y también el que me ha dejado más huella. Y de eso va todo, ¡no? De tener relevancia, de no ser prescindible: de dejar una huella imborrable. ¡Buena suerte!


miércoles, 24 de abril de 2013

La caza, de Thomas Vinterberg

El lunes vi «La caza»  de Thomas Vinterberg (en danés, claro),  y todavía me estoy recuperando de la conmoción. Es tan perturbadora, se sufre tanta angustia y desesperación, que te deja bastante noqueado. La película te agarra el corazón, te lo deja unos segundos fuera para que sufras, y luego te lo coloca de nuevo, pero dado la vuelta. Una agonía.

Y así lo tengo yo, y creo que esa desolación me va a durar algunas semanas más. Y es que esta congoja es muy típica del cine danés, que tanto me gusta. En estas películas abundan los grises, no hay buenos ni malos. Hay personas, no personajes arquetípicos. Y con pocos recursos y sin grandes explosiones son capaces de crear historias que se te meten muy dentro.

Y podéis pensar: ¿y por qué voy a querer ver este filme si me va a afectar tanto?

Bueno, es que el cine es como las personas. La gente es infinita mientras que tu tiempo es limitado. Tú decides si, en este tiempo que tienes, quieres conocer a gente que simplemente te distraigan, con las que pasar un buen rato y luego olvidar para siempre. Gente prescindible de usar y tirar como la gran mayoría del cine USA. O…quieres que, las muchas o pocas personas que conozcas, te agarren el corazón, te creen conmoción y cambien tu vida. Que dejen una impronta permanente en tu ser, y que este cambie al unísono.

Tenía un profesor que alertaba de lo peligroso que es querer dejar de estar aburrido. Nos contaba que, en ese momento, lo único que se podía hacer era continuar aburrido. No hacer nada. Porque cualquier otra decisión tendría consecuencias lamentables: ver una película por aburrimiento, buscar una pareja por aburrimiento…bueno, él se refería en concreto a empezar una guerra por aburrimiento (donde los pijos sacaran sus caballos a pasear y disfrutaran jugando al Risk con los campesinos…) pero bueno, también nos vale, ¿no?

Así que, como tenía este aturdimiento existencial, el martes me di un paseo hasta la Biblioteca Nacional de España donde "leían para nosotros"…una actividad muy sugerente de donde traje ideas para leer y, sobre todo, muchas ganas de escribir.

Creo que me voy a animar con «El maestro y Margarita», de Mijaíl Bulgákov, que parece que es una gran historia de Amor. Si alguno lo ha leído y quiere advertirme de algo ¡qué lo haga ahora! (por ejemplo de muertes de mascotas, que lo llevo fatal, o de que es un bodrio…please). 

Y, para terminar, os dejo un texto que también leyó una de las trabajadoras y que fue muy emocionante: el Discurso de Lorca al inaugurar la biblioteca de su pueblo, que seguro que conocéis. ¡Qué palabras...!




Discurso de Federico García Lorca al inaugurar la biblioteca de su pueblo. 
Medio Pan y un Libro.
Locución de Federico García Lorca al Pueblo de Fuente de Vaqueros (Granada). Septiembre 1931.
«[…]No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.
Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?
¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!’. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.
Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: ‘Cultura’. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.»