sábado, 5 de abril de 2014

The 7:39

¡Madre mía cuanto tiempo desde el último post y ni he estado muerta ni de parranda! Ahora...he cambiado de piso, de trabajo, de compañeros, he hecho horas extras....pero aún así, siempre se encuentra tiempo, por ejemplo, para ver la nueva temporada de House of Cards.

La serie, de la que ya hemos hablado, sabéis que es fantástica.

Corrupción política, tejemanejes y psicópatas por doquier. No por nada ha habido estudios que demostraban que los índices de psicopatía en ámbitos como el político o el empresarial eran mayores que en otros sectores. Pues eso. Ese "savoir-faire" sin empatía que tan útil resulta cuando solo persigues tus propios intereses. (Y aún así cuando pasa, siempre te sorprende, qué cosas...).

Pues Netflix, como siempre, sube todos los capítulos de la temporada a la vez...lo que significa que pasas tres días en el trabajo con un sueño que me río yo de los que ven en directo la Gala de los Óscar. ¡Vaya atracón! Ahora, trece horas que se te pasan como si nada...Desde el primer capítulo se te queda la mandíbula desencajada y así hasta el final. ¡Vaya people!

Durante este mes, también, y...¡por fin! se ha terminado Cómo conocí a vuestra madre.

Por fín porque ya iban dos temporadas de más. Dos años llevan anunciando que era la última, lo veíamos aunque era floja porque, bueno, ya era el final...y plash! nos anunciaban que al final alargaban otra....¡noooooooooo!

Pero esta, si que sí, ha sido la última. Y la temporada como tal no ha estado mal, mejor que las dos anteriores aunque haya tenido algún capítulo bastante flojo. Ahora, el final, además de previsible, ha sido bastante regulero. 

Tiene un guión bastante flojo, carente de giros de interés, que no da si no la impresión de haber sido escrito un poco sobre la marcha. Y hombre, dar esta sensación cuando "solo" se han tenido nueve años para rematar bien la serie.

Uf....Pondría como deberes ver el final de A dos metros bajo tierra para que aprendieran como hay que terminar un trabajo con el que no solo te has forrado, si no por el que la gente te ha dado una noche semanal de sus vidas durante muchos muchos años. Qué menos que te tomes en serio tu trabajo, digo yo...

También ha terminado Call the midwife, pero que no cunda el pánico, que no era el final de la serie. Casi me da un chungo de la llorera, porque claro, vi un final de temporada tan bien rematado (¿hello señores de Como conocí a vuestra madre!) y a la protagonista que se despedía...y dije, ¡zate!: ya se ha terminado una de las mejores series que se están emitiendo ahora mismo....

Peero internet que todo lo sabe me ha contado que habrá un capítulo especial de Navidad (esto es very british, me encanta), y una nueva temporada (aunque ya no sigan al pie los libros autobiográficos en los que se basaba el guión). Así que feliz como una perdiz. ¿La estáis viendo, no?

También ha vuelto Vikings, con lo que parece ser una temporada mejor que la anterior, y Continuum. Y mañana Juego de Tronos. Vamos bien, ya que el producto nacional no nos ofrece nada potable tendremos historias por otros sitios.

Y mi recomendación del mes, un poco fuera de las series más conocidas, es la miniserie de la BBC The 7:39 (se emitió en enero, pero no la he descubierto hasta ahora...jo, cosas que pasan).

La serie es una historia de amor; no se si una gran historia de amor, pero si un amor de las pequeñas historias.

En el tren de las 7:39 a Londres se encuentran, cada mañana, dos commuters de camino a su trabajo; los actores David Morrissey y Sheridan Smith.

Bajo el hastío de la rutina y en esa pausa que es el trayecto en transporte público, comienzan a hablar y el amor surgirá de manera irrefrenable. Un cariño, un enamoramiento, un affair...una pausa, una toque de atención sobre sus propias vidas.

La historia está narrada con una gran sensibilidad y es, ni más ni menos, que una historia de amor en el mundo urbano. Algunos dicen que la Anna Karenina de nuestra época...bueno, bueno, tampoco nos pongamos grandilocuentes, que eso si que es muy del siglo pasado. Pero tiene su aquel.

 ¿El autor? David Nicholls, escritor entre otros de "One Day"; un escritor del que sin duda vamos a ver y leer mucho más en los próximos años.

Este tipo de historias puede poner nerviosos a los que no crean en el encanto de las pequeñas cosas y, desde luego, a los fans de vivir media vida con los mismos personajes. Sorry. Esta serie es una reflexión, un cuento, un asomarse tras la cortina sin moraleja ni final claro. Pasó lo que pasó....y la felicidad, sin duda, está en el viaje.

Espero que os animéis y os guste tanto como a mí; y para compensar, me voy a dar a los realities esta tarde: ¡Supervivientes y A bailar, allá voy!

miércoles, 5 de marzo de 2014

Velvet, ¿rancio como el terciopelo?

Bueno, bueno, he tenido un come come y un no se que que no se yo con los Oscars, uf, que vamos, ni escribir he podido hasta que no pasaran. Por favor, ¡que nervios!, ¡que expectación!: todos parados hasta que se han emitido...

¡Que no! Que es que he estado trabajando doce horas, ¡menudo rollo de Oscars! Y menos mal que no pase sueño para verlos, que si lo hago en directo menudo careto el que llevaba al día siguiente. Si lo mejor (y lo único) es que nuestra amiga se ha vuelto a caer y que los latinos empiezan a recuperar un continente que también es suyo. Por lo demás...no tan desesperante como los Goya, claro, donde no pasó nada -pero nada de nada-. Que digo yo, ¿no se puede meter guionistas buenos a hacer estas cosas? Que todos sabemos que son el alma del lenguaje...y de cualquier espectáculo. ¡Qué lástimita la falta de guión en estas ocasiones!

Pero entre hora extra y hora extra me ha dado tiempo a ver Velvet, la serie de Antena 3 que se quiere subir al carro de la temática de las galerías. Porque sí, insólito pero cierto; es una temática de moda gracias a The Paradise y Mr. Selfridge. Pero de otra forma, claro.

Mr.Selfridge es una serie que emite la ITV en Reino Unido (la cadena de Downton Abbey) que va ya por la segunda temporada (y tendrá una tercera en 2015). Ambientada en el Londres de 1909, nos cuenta como el norteamericano Harry Gordon Selfridge funda sus míticos almacenes de Oxford Street. En ella encontramos el glamour de las primera galerías, de las primeras campañas de marketing y de las primeras mujeres que trabajan más allá de las fábricas. Muy...idiosincrásico.

La serie está entretenida gracias a que se dieron cuenta de que de las historias de amor superficiales y del glamour del primer consumismo no era posible vivir más allá de los dos primeros capítulos; y han ido introduciendo elementos más interesantes como son la independencia de la mujer y, en esta temporada, los cambios que acarrea en la sociedad una guerra.

Tiene el encanto de estar basado en una historia real, y la ventaja de ser el entretenimiento escapista del domingo por la noche. Ahora, tampoco es un peliculón ni cuenta nada que no sabemos. Espero que esto se sepa, que es historia básica de principiante, pero mira, más descubrió Dan Brown a muchos para estupefacto de todos...

La segunda serie británica -sobre lo mismo- es The Paradise, de la BBC, basada en la novela de Zola "El paraíso de las damas".

Bueno, perdón, no es sobre lo mismo: esta empieza en 1875. Es cuando una joven provinciana llega a la ciudad para emplearse en la tienda de su tío y, como este ya no puede darla trabajo porque los comercios tradicionales no tienen clientela, decide trabajar en las galerías recién inauguradas. La modernidad.

Esta tiene más romance y más blandura, ya que se enamorará del dueño que -claro- es viudo. Aunque en la segunda temporada también intentaron fijar la atención en la independencia de la mujer y su recién (y sana) descubierta ambición. Tiene una escena en la que el prota se lleva una torta por decir eres MI mejor inversión. Y es que ella no sueña con ser su esposa; si no que aspira a dirigir The Paradise.

Ya os digo que las dos han coincidido en antena, y yo me preguntaba ¿pero tanto gustan las historias de los centros comerciales? Hombre, todo tiene su aquel, pero anda que, llegar el domingo de las compras y ver ¡dos! series que van sobre ello, ya me parecía un poco demasiado. Y sobre todo me preguntaba: ¿cuanto tardaran en traerlo a España?

Y ¡ja,ja! Entonces llegó Velvet, que otra cosa no, pero en publicidad hay que reconocer que se lo han currado: una historia de la lucha entre Galerías Preciados y el Corte Inglés en el Madrid más glamuroso. Perdón de nuevo: entre las Galerías Velvet y los Almacenes Oxford, que despiste más tonto.

A ver, en primer lugar, Madrid no era glamuroso; era una ciudad de posguerra que vivía bajo una dictadura. Que habría gente que vivía fenomenal, seguro: pero precisamente ponerlos a ellos de protagonistas y pretender que nos den pena es un poco así.

Segundo, ¿pero qué cabecera es esta! ¿De verdad que no se puede hacer nada mejor? Con el juego que da el art decó y los músicos tan buenos que tenemos en el país...¡Ah! Y la banda sonora,  que en vez de ayudar a la trama estorba. Muy fuerte.

Tercero: NO HABLO TU IDIOMA. Que no. Que no les entiendo. Pero nada. Ni planchar se puede mientras se ve Velvet. Si es que por más que miro de cerca no les veo ni mover los labios. Bueno, ole por Adrián Lastra y Cecilia Freire que son los únicos que vocalizan. Yo es que esta cosa de que entendamos mejor las series en inglés que en español ya es que ni me lo creo.

Cuarto: que para los que nos hemos visto Sin tetas (que con ese título creía que era algo de broma) no hay Duque, y si no hay Duque...pues bueno, el chico no esta mal, pero como para que todo centre en torno a él  y sus amoríos, igual igual es pasarse.

Y como estas otras tantas, y mira que ha tenido éxito, pero convencida estoy de que ha sido por lo mismo que las pelis-mierdas de Hollywood: la publicidad y los buenos avances, que el montador de trailer debía ser la profesión mejor pagada del mundillo, porque lo demás...un poco descuidado y al rebufo del éxito de las británicas. Ahora, que cada capitulo de ¡hora y media! cuesta...ti ti chin....500.000 euros, ahí es nada.

Así que que conmigo no cuenten, que me pone hasta nerviosa: tanto gestito y miradita de amor, en wachuwachu y en un contexto inexistente...vamos, que hasta las pobretonas que vivían en los sótanos se muestran encantadísimas de tener un trabajo. A que me suena esto...

Pues nada, a darse a House of Cards que es lo que toca: y si te he visto, no me acuerdo.


domingo, 2 de febrero de 2014

Ya vienen los premios Oscar

Ya están aquí los Oscar, ¿y qué nos traen este año? Pues ni más ni menos que la pereza de verlos, como pasa con las películas estrellas de la temporada. Que digo yo, que si eso es de verdad lo mejor de lo mejor de la mejor industria del mundo mundial...

Porque vamos a ver, La gran estafa americana: ¿no da pereza verla? A mi un montón. Si es que ya te lo están diciendo con el nombre. Y además sale Lawrence,  la actriz más sobrevalorada de los últimos años. Que no se qué les ha dado con esta chica. Porque si ancha es Castilla más los es Norteamérica, digo yo; y me da que como ella hay a patadas. Pero bueno, debe ser que como no soy americana algo se me escapa...al otro lado del Atlántico desde luego su encanto no llega.

Y luego está Gravity. Que estoy segura de que no está mal, pero señores flotando en el espacio, y flotando y flotando...pues no lo veo. Además creo que tenían razón las presentadoras de los Globos de Oro; es una película sobre un Clooney que prefiere perderse en el espacio a estar un minuto más con una mujer de su edad. A lo que añado, igual que la Bullock, igualito.

Y podéis pensar -qué tiquis...¡Pues ojalá! Porque entonces me habría ahorrado ver El lobo de Wall Street, que me daba muchísima pereza y me empeñé...y ahora no paro de pensar en las ¡3! horas de mi vida que desperdicié viendo...¿esto?

Por un lado Leonardo Dicaprio, que cada año que pasa tiene una cara más rara...no sé de qué exactamente, pero me empieza a dar un poquito mal rollito. No se si feeling Klimt o qué, pero no me transmite confianza.

Luego el argumento, donde no hay historia en sí ni moraleja ni desarrollo ninguno. Es el cuento de las gilipolleces que hace el tonto del pueblo cuando se hace rico. ¡Pues muy bien! Es que yo he trabajado de cara al público, señor Scorsese, y esto lo veía a diario. Ya sabemos que sin gusto los gastos son bizarros y descontrolados. No se muy bien para que nos lo cuenta.

Y además lo hace en plan histriónico total, un poco a lo Almodóvar de la última época pero muy macho. Puf, tonterías varias.

Así que claro, de todas las favoritas claro que 12 años de esclavitud es la mejor de todas. Es que... vaya añito.

Ahora, que no entiendo como de una historia tan dramática y desgarradora, con un tema de tanta enjundia..les puede salir una película un poco telefilme del mediodía. ¡No desperdiciemos de esa manera algo tan importante!

Y mira que hay gente que me dijo que la película era muy fuerte. ¿? Que ya era fuerte Roma, y luego vino Spartacus. ¿Qué hay una violación? Se intuye, y poco más. Y bastante poco, para ser una práctica tan frecuente. Supongo que como la que la sufría mayoritariamente era la mujer, pues tampoco importa. Debe ser que no es un acto tan dramático como lo vemos nosotras. ¿Qué hay latizagos? ¡Pues igual! Poquitos y sin hacer sufrir mucho, no vaya a ser que los espectadores se traumaticen: que solo estamos hablando de la esclavitud. Y como estos, otros tantos temas. Parece que han querido hacer una película divulgativa de la esclavitud que puedan poner en los institutos. Como os digo, que pena de historia desperdiciada...

Y poco más queda. A ver si consigo verme Her y Philomena, pero lo hago ya como tarea de estudio. A lo mejor me pasa como con El lobo y me arrepiento durante una eternidad...

En cuento a las películas que aparecen con actores nominados y otras categorías me gustaría destacar Agosto, aunque también sin emocionarse. Es un drama familiar interesante pero, como con la de 12 años, creo que no es tan dura como decían. Vale, es un poco fuerte, pero vamos, que madres así conozco a puñaos. Vale que sea también en la Castilla profunda, debe ser el clima extremo, que produce ese carácter. Pero por lo menos se amplían personajes. Es interesante.

Y luego está Cate Blanchett por Blue Jasmine, que mira, esta sí que me ha gustado. Y yo soy la primera sorprendida, porque estaba de Woody Allen últimamente....con lo que me ha gustado siempre. Pero a punto estaba de recoger firmas para obligarle por ley a rodar solamente una cada cinco años y mantener así el listón, porque eso de que haga pelis como churros...

Cate está fenomenal: comedida, elegante, con esa cara tan de ---- (rellena tu la nacionalidad) huele mal fantástica. Y la película cuenta cosas, reflexiona y nos hace reflexionar. Y no quiero hacer comparaciones, pero esas mujeres que viven a todo tren pero no se enteraban de lo que hacían sus maridos...¡anda ya!

Y hay dos categorías en los Oscars que son, por la calidad de las películas que hay últimamente, las más importantes: Mejor largometraje de animación y -por supuesto- Mejor película de habla no inglesa (aquí suelen estar las verdaderas joyas).

De las de dibus me he visto las americanas; y todas están fenomenal: Croods, Gru 2 y Frozen.

Croods tiene puntos buenísimos como el descubrimiento de -los zapaaaaatos. ¡Me parto! Y la recreación de la prehistoria es muy interesante.

Gru 2, bueno, ya sabéis que es adorable, y lo de padre soltero es lo más. Bueno, soltero, tiene cientos de asistentes amarillos, pero se lo curra, y más siendo un ex-villano. El doblaje, fenomenal.

Y Frozen, aunque decae hacia la mitad y se termina por compromiso, tiene un inicio muy artístico. Bueeeeeeeeeno, ya sabéis que soy fan del blanco y de la nieve, es verdad. Pero además utiliza muchos aspectos del arte popular ruso que es muy interesante. La estética genial. Y bueno, el repaso que hace a la historia a través de los cuadros de la colección, espectacular. ¡Es que están todos! Y la niña, hablando con los personajes de los cuadros, es taaan tierna (ja,ja,debilidad de una historiadora).







Os pongo el clip de la susodicha, y aquí el link: a partir del minuto dos, la colección de arte que os hará enmudecer de la envidia; como Bella con la biblioteca, pero con cuadros - Ahhhhh! (Por supuesto, también tiene un Goya)

Y para terminar la Mejor de habla no inglesa, que no me la voy a dar de cultureta, ¿eh? Que solo he visto una, aunque estas son de las que te ves luego y nunca te arrepientes, así que supongo que terminaré viendo más.

Pero bueno, he visto solo una, pero es que para mi es la mejor película del año. Tatachín: La caza. De la que ya hemos hablado aquí...y es que es el filme que más me ha impactado en todo el año, y también el que me ha dejado más huella. Y de eso va todo, ¡no? De tener relevancia, de no ser prescindible: de dejar una huella imborrable. ¡Buena suerte!


sábado, 25 de enero de 2014

El color del año: el orquídea radiante

¿Sabéis ya que el color de este año es el orquídea radiante o qué? Es el Pantone del 2014, y ¡me encanta!

Para lo que no tengáis ni idea de qué es esto, el Pantone Matching System es un sistema de identificación, comparación y comunicación de colores para las artes gráficas: el más reconocido. Nació en los años 60. Y para los que hemos estudiado historia del arte es el "por fin": por fin una manera objetiva de diferenciar tonos. Porque vamos, ¡como que verde? ¿Verde qué? ¿Blanco cual? ¿Azul cómo? Es que así no se puede.

Yo estoy especialmente enamorada de este sistema, porque además cada año elige el tono estrella de la temporada: no penséis que el Zara se inventa nada....Y lleva tres años...

En el 2012 el Mandarina Tango (¡pero como he podido vivir sin este color!); nunca un color tan atrevido quedo tan bien a las pelirrojas pecosas...para el 2013 el Esmeralda...y en 2014 estad preparados para el Orquídea Radiante...y digo bien porque ya he visto electrodomésticos para hipsters de este tono...

Y es que un color no es solo un color. Desde que en el XIX surgieron los pigmentos industriales sabemos que las mezclas son infinitas...y una pizca de blanco, de rojo, de gris...una pequeña diferencia consigue una atmósfera (y unas sensaciones) totalmente diferentes.

Yo, por supuesto, tengo mis favoritos, algunos recientes y otros históricos. Algunos reproducibles y otros, no tanto. Os los enseño.

De los Pantone tengo pasión por el Mandarina Tango: un tono anaranjado alegre, pero con la fortaleza del rojo: tiene un toque más elegante y sofisticado que el naranja común sin ser tan agresivo como el rojo. Ya os digo, que como tengáis pecas...os queda bien seguro. Y para los textiles y lienzos me parece un color muy adecuado también, muy vitalista.

De los históricos...bueno, ya os he confesado en un post anterior mi pasión por el IKB: International Klein Blue. Un azul ultramarino, eléctrico, y con textura aterciopelada. El Azul Klein, vamos. Patentado antes de que existieran los Pantone... ¡Hay cuanto me gustaría a mí inventarme un color! (Y vivir de sus rentas también, claro).

Y en cuanto a otro color que me fascina...recuerdo todavía el sentimiento de quedarme sin respiración con el tono de verde de la Galería Dorada del Charlottenburg, en Berlín. (Podéis verla en detalle aquí).

Aún hoy me cuesta definirlo, porque no era un verde pastel, ni mucho menos. Pero si que era un verde claro, seguro que rebajado con blanco; pero mantenía todo el brillo y toda la intensidad del verde en la naturaleza.

Todavía lo veo hoy y me parece espectacular, y ya os digo que no soy nada nada fan de los colores pasteles. Pero es que este tono de verde es muy especial. Puede que lleve algo de dorado porque la combinación en la sala con el oro es muy adecuada...

Me encantaría conocer el tono exacto, sobre todo, para poder reproducirlo en mi casa...porque el Amazonas de Bruguer se da un aire, pero vamos, si lo queremos al detalle, ni de lejos.

Os animo a que visitéis virtualmente este espacio tan sugerente y así de paso ayudo a quitar toda esa lacra de que el rococó es recargado. El rococó es todo luz y luz; espacio y simplificación. Vale, no eran minimalistas, pero venían del Barroco...¡a ver que iban a hacer! Pero dejaros llevar sin prejuicios por este ambiente y veréis que todo es luz, aire, naturaleza entrando a raudales y espacio y espacio, tan liviano.

Creo que es el mismo tono de varios pabellones en Sanssouci, pero la sensación no era exactamente la misma: puede que por las dimensiones del edificio o por el hecho de estar en el exterior. No sé. ¿Mismo color, pero diferente efecto? No sé, no sé. A lo mejor no es exactamente el mismo.

¿Veis? La mínima variación lo cambia todo.



Y el otro color del que estoy absolutamente enamorada es del blanco. ¡Qué anda que no es difícil saber de qué tono de blanco! Puf, es el color que más tonos tiene...imposible. Pero os digo de que blanco en concreto os estoy hablando.

Este blanco lo descubrí en el Museo del Louvre; y como casi siempre, fue un poco casualidad. Porque yo estaba ahí para ver y disfrutar del Embarque de Citerea de Watteau....que ahora que lo pienso, es la misma razón por la que fuí a Charlottenburg, para ver la otra versión....Raro, raro...El embarque de Citerea unió dos de mis colores preferidos...

Bueno, pues aquí estaba yo con cara de intelectual, analizando hasta el último detalle del Embarque...cuando me giro y a mi derecha, como protagonista absoluto, esta el Pierrot de Watteau; una obra de metro cincuenta donde el protagonista absoluto es el blanco del traje. Pero absoluto.

La imagen también es muy interesante; es la cara del payaso, del animador de la Comedia del Arte...que aquí está melancólico y cansado, con los brazos caídos. La tristeza del que entretiene, la marioneta del sistema. Le veo pensando -si es que no me rodean nada más que patanes.

Pero independientemente del gesto, del fondo, de la historia; el protagonista absoluto en esta obra, que parece un bodegón, es el blanco rotundo, precediendo casi al arte abstracto. Blanco y nada más. ¿Y qué más? Da igual si es blanco sobre fondo blanco, o sobre fondo negro...es El Blanco.

He de reconocer que esta obra me revolucionó un poco mi propia historia del arte, y fue el inicio de un affair con un color que, por común, no es menos especial. Me gusta cuando aparece en los paisajes, en la nieve; en los trajes y en los fondos. Pero también cuando aparece tal cual: blanco. No necesito más. 

Os dejo una selección de "mis blancos" favoritos, aunque ya sabéis como es esto de las reproducciones: nunca se consigue el tono correcto.

Espero que os llegue mi devoción por estos colores, y bueno, como siempre, estoy deseando aprender y que me sorprendan, así que ¡animaros a decirme los vuestros!.








jueves, 2 de enero de 2014

Series: ¿qué ha pasado en las Navidades?

Decidido: las mejores Navidades son las de Reino Unido. Y no por sus mercadillos, sus decoraciones y sus christmas jumpers...que son cosas estupendas, pero no. No es por nada de esto.

Han sido las mejores Navidades porque han tenido la mejor programación televisiva. ¡Qué cosas! Os cuento para daros envidia:

El dia 25 han tenido el capítulo especial de Navidad de Downton Abbey, que no os penséis que es un especial de cariño y amor rodado en ambientes navideños. Ni hablar. Es un capítulo más dentro de la serie (que se emite entre septiembre y noviembre) en el que no solo sigue la trama, sino que ocurren acontecimientos importantes. Imprescindible.

El capítulo especial tiene 30 minutos más de metraje, y el de este año ha estado correcto (teniendo en cuenta el nivel del especial del año pasado, donde murió hasta el apuntaor).

En este hemos tenido debutantes de gala, ricos americanos versus aristocracia y hasta a los reyes y al Príncipe de Gales. Very Downton.

Aunque esta serie tuvo, a finales de la temporada pasada, un bajón considerable, ha sabido remontar de nuevo de forma magistral. Han vuelto a dar vida a las historias y una mayor complejidad a los personajes, manteniendo a flote una serie magnífica. Nos han hecho interesarnos de nuevo por los vaivenes de los personajes.

Para mí, fundamentalmente, es una serie de humor, porque he de reconocer que con los diálogos de Violet Crawley (Maggie Smith) es que no puedo de la risa. ¡Quiero un libro con sus diálogos ya! ¡Para aprendérmelos de memoria!. Inglés en 500 diálogos. Total.

Porque aunque las series norteamericanas también pueden tener una calidad excelente, tengo la sensación de que los mejores guionistas están a este lado del Atlántico. Son capaces de pulir las líneas de manera extraordinaria, y poco escapa a la maestría del escritor europeo (no como en las americanas, que SIEMPRE adivinamos el asesino...que pereza que da).




Otra serie de altísima calidad con la que se han alegrado nuestros vecinos las fiestas (y un poquito más tarde nosotros) es Sherlock, donde, si Benedict Cumberbatch no brillara de esa manera, veríamos que las grandes estrellas son también los guionistas.

La primera emoción emocionante fue el adelanto del día de Nochebuena, justo antes del especial del Doctor Who. Muy apropiado. Un corto de siete minutos que batió récords de visionados en Internet. Que contaba poco, pero dio igual. Queríamos ver ya lo que fuera....







Algo del todo normal porque estábamos sedientos de noticias. Y es que, por si aún hay alguien que no ha visto esta serie (OMG), resulta que terminamos la temporada pasada con (spoiler) Sherlock muerto. La temporada pasada: que esto significa en realidad desde el 15 de enero de 2012. Vamos, como para no estar impaciente...

Y es que Sherlock es una serie trepidante, tanto en guión como en forma, que empezó siendo la plataforma de lucimiento de Londres, después de los guionistas y ahora de Benedict, que nos ha enamorado. Bueno, nos ha enamorado demostrando que es un actor como la copa de un pino, con una voz espectacular y digno heredero de Sir Ian. Vamos, que mejor cogerle cariño porque ya os digo que tenemos actorazo para largo.

Pues en Nochebuena tuvieron avance (esperadísimo) y para empezar el Año Nuevo con energía el primer capítulo de la temporada. ¡Por fin! ¿Son geniales las navidades en la televisión británica o qué?

Yo hoy, como los buenos deportistas, me he levantado temprano para salir a correr antes de irme a trabajar. Bueno, en mi caso, para ver el nuevo capítulo antes de irme a trabajar. Ha valido la pena. Y eso que requiere un esfuerzo, ¿eh?, que las temporadas tienen solo tres capítulos pero es que son largometrajes de hora y media. Ahora, he pasado un sueño...

Que no he sido la única, porque el primer capítulo de esta temporada ha batido todos los récords de audiencia, y la BBC tuvo un despliegue en la web para evitar que salieran spoilers fuera de UK digno del MI5. (Ansiosos de buen cine que estamos). Time to be Sherlock. 




Y por si fueran poco hay dos series también muy recomendables que se han emitido durante el mes de diciembre, pero que quizá con tanta fiesta han pasado desapercibidas: Tremé y Last Tango in Halifax.


Tremé ha emitido su temporada final: un bloque de cinco capítulos que han servido como cierre y, sobre todo, como homenaje a la música y cultura de Nueva Orleans: tan particular y tan desconocida.

Magnífica. Es una serie imprescindible a todos los que amen la música; a todos los que sientan curiosidad sociológica y en realidad a todos los que disfruten del buen cine.









Y también durante este mes hemos podido ver la segunda temporada de Last Tango in Halifax. ¿Os acordáis de que os hablé de una serie muy tierna donde dos ancianos, enamorados desde el colegio, se volvían encontrar gracias a Facebook?

Están añadiendo personajes y enriqueciendo la trama, pero sigue en esta línea de ternura: ese no contar nada pero contar solo cosas importantes. Me ha gustado mucho esta nueva temporada. Una serie muy recomendable.






Y mientras nosotros con nuestros Rafaeles, Alboranes y el típico programa especial de cantantes. ¡Qué suplicio! Na,na,na,na...na na na.