miércoles, 23 de julio de 2014

The Lottery

Acaba de empezar otra serie de planteamiento de "Y si...". Parece que el verano es el momento perfecto para el lanzamiento de estas líneas argumentales. ¿Mi explicación? Solo hay un tipo de personas que pasamos la temporada estival en interior...ja,je,ji,jo,ju...obviamente maquinando como conquistar el mundo mientras acariciamos a nuestro gato...

El punto de arranque de The Lottery es el siguiente: 2016, las mujeres han dejado de reproducirse. Normal. Yo es que la parte sorprendente es la que no veo. Vale que no saben porqué ahora todo el mundo es estéril. Ya os lo digo yo: no se puede tener una "minoria" -que en realidad es la mitad del planeta- aguantando palizas por parte de sus parejas, presión para estar delgadas, unos trabajos de mierda y unos salarios, en general, bajos, y en particular menores que las de sus compañeros hombres.

Yo estoy en edad fértil: y por lo que veo, vamos a ser una generación sin hijos. No porque no nos gusten, al contrario. Por puro amor no quieres que nadie pase lo que tu estás estas pasando. Si juntas esto a que cada vez bebemos menos alcohol, salen las cuentas.

Así que no me sorprende que el cuerpo femenino, en su sabiduría ancestral, haya dicho: O me mejoras las condiciones, o me autoprovoco una subida del ph o whateaver que no me voy a volver a reproducir. ¡Y hala! A ver que hace la otra "minoría", porque somos las únicas que podemos engendrar...como método de negociación, buenísimo.

¡Si es que se veía venir!

Bueno, pues años después de este break, que empezó con el nacimiento de "los últimos 6" (qué presión, esos padres si que van a estar vigilados), se consigue por fin engendrar 100 óvulos. En principio piensan que los críen militares en plan secreto -que los veo a los pobres viviendo en plan Hospital In the Rock de Budapest- peeeeeeeeeero luego deciden que lo que quiere el pueblo es esperanza, los Estados Unidos somos lo mejor y bla bla...así que van a hacer una lotería para elegir a las 100 mujeres que van a ser madres. ¡La qué se va a liar va a ser buena! Yo a las leonas las tengo mucho respeto...

Así que vamos a ver como evoluciona esto. Yo, ya os digo, que ciencia ficción no lo considero. Bueno, un poquito. Pero poco. Además que de alguna manera se suele auto-equilibrar el planeta, y mejor esto que una guerra...y no miro a nadie...

Pero parece interesante analizar lo que esto va implicar, tanto para los padres de los últimos niños, como para las futuras madres elegidas. Por lo pronto, tendrán que cortar con la familia, porque no me imagino nada peor que una cuñada o una hermana en plan celoso, por no hablar de las amigas y compañeras de trabajo. Qué tensión. Si solo de pensarlo te da la ansiedad.

Y con quien van a hablar de los problemas del día a día: Mira bonita, si no querías ser madre no haberte apuntado. Uy, que mal pinta. Van a terminar todas juntas en un barrio en plan Desperate Mothers.

El tema es tan complejo que va a ser fácil cagarla; así que espero que tengan bien escrita y estructurada la serie. El piloto se rodó el año pasado, ojalá el barbecho se note. Vamos a ver que sale.



domingo, 20 de julio de 2014

A rebusco: mis 5 flores favoritas

Ey! ¿Qué habéis hecho este sábado? Yo, ir a rebusco. De garbanzos.

El rebusco es, para que me entendáis, un tipo de gimnasia ancestral que consiste en que abras mucho mucho las caderas como con el mejor yoga para que se te ponga el curo duro duro como con en el mejor pilates. Vamos, lo que viene siendo pasar tras cosechar por un campo y recoger lo que ha quedado, con el culo en pompa y poniéndote moreno sin necesidad de piscina. El deporte más completo. Porque también trabajas brazos: al terminar tienes que trillar y aventar...El que no se pone en forma es porque no quiere.

Y es que me pareció la mejor manera de moverme un sábado: era eso o "salir a andar", "dar una vuelta con la bici" o "salir a correr". Ocupaciones que yo, si no viene nadie detrás ni me lleva a ningún sitio, no termino de pillar el gusto.

Así que preferí la otra ocupación; la que me dio dos kilos de garbanzos (aunque luego los regalara) y me hizo abrir los chakras por completo. Tras tres horas cuando arranqué a andar y era una mezcla entre el hombre de hojalata y una jirafa. Por lo de no poder doblar las rodillas. Madrileños, ¡cuanto cuesta producir un cocido! No os digo más. Ahora, la siesta que me eché...estupenda.

Y en estas andaba cuando me dio por pensar cual eran mis flores campestres favoritas. Porque hay algunas que te quitan el aliento; un prado completo de estas plantas anima hasta el más deprimido, y enseñan de disfrute estético más que muchas obras de arte.

Mi number 1: un prado de girasoles. La combinación perfecta entre ingenio y belleza. Absolutamente breathtaking: un tamaño impresionante, un color brillante fantástico, danzan buscando el sol en un movimiento que parece un guiño. Y, por favor, nos dan las pipas que es uno de los mejores alimentos-vicios del mundo; lo que más echaba de menos en mi Erasmus como bien saben mis amigas que llenaban sus maletas (lo siento, jamón serrano). ¡Ay las pipas! A esto si que enseñamos a los niños desde pequeñitos y no a bailar flamenco como dicen algunos guiris. Esto si que es sabiduría ancestral española.

Y es que creo que Van Gogh, como muchos de sus congéneres,  no saben el placer tan absoluto que hay en estas semillas (que ellos las usan para enriquecer el pan), si no, no lo habría pintado de manera tan deprimente. ¡Vale! No estaba en su mejor momento. Pero si hubiera pasado en su vida una sola tarde comiendo pipas en un banco, nunca de nunca los podría ver de esta manera.

En especial estos en un jarrón: qué tristeza, ahí alicaídos, sin sol al que sonreír. ¡Ay, que lástima! ¡Qué alguien le de una bolsa de pipas pero ya!

Y es que esta flor majestuosa está mejor acompañada, como los Guerreros de Xian: miles y miles bailando juntos como en los campos de Cuenca. Un ejército de flores felices que se recrean al buen tiempo...Una locura, pero...¿qué tal quedaría nuestra bandera de España con un girasol? Ummm.....


Mi número 2 es un campo de lavanda. Uy, esa mezcla entre placer estético absoluto y olor extasiante. OMG. Ardo de deseos de tener una cottage en medio de una plantación de lavanda, y hala, todas las mañanas rodeada de lavanda...Y es que además estas flores, que también gustan de estar en grupo dadas de las manos, saben también como echarse un buen baile, esta vez, al son del viento. Si es que son de un listo...

En Pinterest somos unos cuantos los fans de esta planta, ya os lo digo. Es como los gatos al youtube...Y si alguien tiene en venta un prado de lavanda, que no descarte en ponerse en contacto; puede que sea la primera obra de arte de mi futura colección  :)


Mi número 3 es un campo de dientes de león, una planta que no gira, que no baila: si no que se entrega
por completo, se deja llevar y flota, como las cortinas cuando se inflan bajo una corriente de aire. En esto, aplausos a Frozen que ha sabido sintetizar muy bien la alegría que conlleva esta flor con la canción Summer de Olaf; un diente de león en sí mismo, taaaaan amoroso. Porque, todos habéis disfrutado del placer de soplar un diente de león, ¿no?

Mi número 4 sería un campo de algodón si no tuviera tan presente -y reciente- la esclavitud y las míseras condiciones de trabajo que ha acarreado, y seguro, que conlleva todavía hoy. Me parece una planta muy hermosa, cercana al placer de ver un campo lleno de almendros en flor; pero conlleva, a su pesar, unas connotaciones de sufrimiento que no me permite aún disfruta de ella. Así que, mi número 4 es un campo de margaritas. 

Un campo de margaritas es ese campo tan especial donde, no solo disfrutas de sus colores y su olor si no donde, muy probablemente, acabas rodando cuesta mezclándote con ellas y te recreas haciendo preguntas a sus hojas.

Es la planta "pequeña pero matona" que, como las anteriores, tiene una belleza que reside en la fuerza del grupo. ¡Margaritas del mundo, uníos! Dan ganas de echarse la siesta en este prado, ¿o que?



Y mi número 5 son los campos de amapolas: un poco en honor de mi padre y mi hermana que tanto les gusta. Y les define también. Ya sabes: eres más de campo que la amapola.

Ha sido más retratada por los pintores que las anteriores; además de que es bonita viene muy bien para que el rojo brille en contraste del verde. Una cuestión de elegir los colores para un fin.

Personalmente creo que sería perfecto un prado con amapola, retama y cantueso. Uy, violeta-rojo-amarillo....no quiero decir nada, pero creo que mi inconsciente me acaba de producir un campo republicano. Ja,ja.

Y estas son las mías. ¿Tú, entre qué flores te perderías?





domingo, 6 de julio de 2014

The Leftovers y Penny Dreadful


Acaba de empezar una serie rara rara. ¡Pero rara! Bueno, en el ranking de alucinamiento siempre estará la francesa Les Renevants...pero muy por el estilo. Se llama The Leftovers.

La serie se centra en un pueblecito de Estados Unidos, Mapleton, donde, como en el resto del mundo, un 2% de la población desaparece de repente. Pero de repente es que la madre va a arrancar el coche, se oye llorando al niño de fondo y de repente...silencio. Así tal cual. Tu padre está empujando el carro de la compra y en un segundo el carro va solo. ¡Qué cosas!

Y poco más se sabe. Igual que en la francesa Les Renevants volvían de repente de la muerte, pero tan ricamente, cinco o cincuenta años después de morir; aquí desparecen y no hay más que hablar. Un desconcierto, una cosa...

Uno de sus creadores es el de Perdidos, aunque no se si irá por ahí el tema. La verdad, es que no tener ni idea de qué va es lo mejor de la serie. Porque ahora mismo no intuyo si irá por el tema extraterrestre, muerte, todo es un sueño o WTF. Pero funciona mejor así. Con esa inquietud de ¡qué me estás contando!

Merece la pena echarle un ratillo...



La que no estoy segura de si merece echarle ese ratillo es Penny Dreadful, una serie de suspense/terror, algo así como un Érase una vez con caracteres de la literatura victoriana del XIX. Frankestein, Dorian Grey, vampiros, el demonio...vamos, que no falta nadie.

A ver, yo lo he intentado hasta el capítulo siete (¡de ocho!), pero en ese me he plantado. Y es que aunque la ambientación no está mal y tiene su aquel, llega un momento que, o estás muy metido en estas historias, o te empieza a parecer un disparate. Un divertimento. Sin más -ni menos-.

Además Eva Green es la protagonista absoluta de la serie. Y esto, que en principio es algo positivo, evoluciona hacía un sin fin de caritas y carotas, de gestos y desvaríos varios que -por mucho que te posean los demonios- es demasiado. ¡Se vuelve un mimo satánico! Uf, que pereza.

Ahora, fans del género bienvenidos, porque rodada, está bien rodada, y calidad tiene. Así que de chapuza nada. Y además los primeros capítulos son de Bayona, así que también apoyamos a nuestros directores, que todo quede en casa.

Personalmente me han gustado los vestidos, un poco la iluminación, algunos detalles históricos de cómo era el teatro de la época...pero no termino de meterme en la historia. Puede ser porque, en el fondo, para mí el progreso no es algo negativo ni creo que la ciencia genere monstruos. Soy más de Dickens y Thackeray que de estos penny dreadful (historias de horror por fascículos que se vendían a un penique). Pero para gustos los estilos literarios, claro.





Y, para terminar, os cuento que ha vuelto True Blood para, por fin, terminar la serie, que esto si que se ha convertido en un disparate sin pies ni cabeza.

Para todos los que dejasteis de verla porque se cargaban al vikingo...ha vuelto. Normal, si es que sois un ejército. Hay que dar al pueblo lo que el pueblo quiere :)

También han vuelto Rectify (¡sobresaliente!), Under the dome (que va a ser sobre extraterrestres, si ya veía yo que iba a ser como Taken....ja,je,ji,jo,ju), la segunda temporada de Orange is the new black, y para los que queráis comedia fresquita Tory Spelling y Jenny Garth protagonizan Mistery Girls; un reírse de ellas mismas muy de cafelito y verano.

¡A disfrutar!







sábado, 24 de mayo de 2014

Vikings: Blood Eagle


Poco a poco se van terminando las temporadas de las series que nos han acompañado durante los meses de invierno, para dejar paso a las sagas más...primaverales.

Algunas estábamos deseando que terminaran, por ejemplo How I meet your mother, ¿qué no? Otras, casi colapso al creer que terminaban definitivamente, como The Midwife. Algunas son de las series más ligeras y entretenidas que tenemos, como Modern Family, The Big Bang Theory o The Middle. Y las menos, sufrimos porque no terminen nunca, como Vikings.

Y eso que Vikings tiene el (dudoso) honor de conseguir lo que otras no han hecho. Ni Bones o Grey Anatomy a la hora de comer, ni Spartacus o Roma haciendo la digestión. Yo-ser-tia-dura.

Peeeero ahi está Vikings en la segunda temporada con el capítulo siete, Blood Eagle, revolviendo todo lo que sea orgánico.

Por favor, que asquerosidad y que manera de cortar una digestión. La advertencia tiene que ser: ni te metas en el agua después de comer, ni veas Vikings despues de una comida que consista en más de un tomate. ¡Ah! ¡Tomate tampoco que es rojo...!

Y mira que la red weeding de Games of Thrones nos dejó tocadillos, ¿eh? Pero aviso... Blood Eagle de Vikings es bastante peor. Y sin que chorree mucha sangre, la verdad.

¿Y qué es el blood eagle? Pues es un método de ejecución por tortura en el que se cortan las costillas a lo largo de la columna vertebral para que parezcan alas de águila sangrantes , ya que se quedan descolgadas...y para rematar se tira de los pulmones a través de las heridas de la espalda. Arg...y esto os lo cuento después de ponerme fina a pipas. Si es que no aprendo.

Ahora, que si una cosa me gusta de los vikingos es que no se acomplejan a la hora de hablar de esto. Es una cosa... Por ejemplo, hace unos años visité Roskilde -un pueblo fantástico- y su Museo de Barcos Vikingos. Y me sorprendió qué alegremente hacían documentales explicativos con hachas sangrientas. Sin disimular. Una cosa de honesta. Vamos, vamos.

Y al fin y al cabo, ¿qué importa ya, si es historia? Si media Europa tenemos sangre vikinga (pillines). Bueno, hasta que nos hagamos lo del ADN y salgamos todos medio bereberes (pillines, pillines).

Así que advertidos quedáis: la serie, superior. Una temporada muy buena. Eso sí, cuidadín con el capítulo siete porque te deja medio pallá. (El more shoking moment of television, dicen en la promo...¡que cachondos!).

Y si no te deja revueltillo...todavía peor. Ahí lo dejo.


sábado, 5 de abril de 2014

The 7:39

¡Madre mía cuanto tiempo desde el último post y ni he estado muerta ni de parranda! Ahora...he cambiado de piso, de trabajo, de compañeros, he hecho horas extras....pero aún así, siempre se encuentra tiempo, por ejemplo, para ver la nueva temporada de House of Cards.

La serie, de la que ya hemos hablado, sabéis que es fantástica.

Corrupción política, tejemanejes y psicópatas por doquier. No por nada ha habido estudios que demostraban que los índices de psicopatía en ámbitos como el político o el empresarial eran mayores que en otros sectores. Pues eso. Ese "savoir-faire" sin empatía que tan útil resulta cuando solo persigues tus propios intereses. (Y aún así cuando pasa, siempre te sorprende, qué cosas...).

Pues Netflix, como siempre, sube todos los capítulos de la temporada a la vez...lo que significa que pasas tres días en el trabajo con un sueño que me río yo de los que ven en directo la Gala de los Óscar. ¡Vaya atracón! Ahora, trece horas que se te pasan como si nada...Desde el primer capítulo se te queda la mandíbula desencajada y así hasta el final. ¡Vaya people!

Durante este mes, también, y...¡por fin! se ha terminado Cómo conocí a vuestra madre.

Por fín porque ya iban dos temporadas de más. Dos años llevan anunciando que era la última, lo veíamos aunque era floja porque, bueno, ya era el final...y plash! nos anunciaban que al final alargaban otra....¡noooooooooo!

Pero esta, si que sí, ha sido la última. Y la temporada como tal no ha estado mal, mejor que las dos anteriores aunque haya tenido algún capítulo bastante flojo. Ahora, el final, además de previsible, ha sido bastante regulero. 

Tiene un guión bastante flojo, carente de giros de interés, que no da si no la impresión de haber sido escrito un poco sobre la marcha. Y hombre, dar esta sensación cuando "solo" se han tenido nueve años para rematar bien la serie.

Uf....Pondría como deberes ver el final de A dos metros bajo tierra para que aprendieran como hay que terminar un trabajo con el que no solo te has forrado, si no por el que la gente te ha dado una noche semanal de sus vidas durante muchos muchos años. Qué menos que te tomes en serio tu trabajo, digo yo...

También ha terminado Call the midwife, pero que no cunda el pánico, que no era el final de la serie. Casi me da un chungo de la llorera, porque claro, vi un final de temporada tan bien rematado (¿hello señores de Como conocí a vuestra madre!) y a la protagonista que se despedía...y dije, ¡zate!: ya se ha terminado una de las mejores series que se están emitiendo ahora mismo....

Peero internet que todo lo sabe me ha contado que habrá un capítulo especial de Navidad (esto es very british, me encanta), y una nueva temporada (aunque ya no sigan al pie los libros autobiográficos en los que se basaba el guión). Así que feliz como una perdiz. ¿La estáis viendo, no?

También ha vuelto Vikings, con lo que parece ser una temporada mejor que la anterior, y Continuum. Y mañana Juego de Tronos. Vamos bien, ya que el producto nacional no nos ofrece nada potable tendremos historias por otros sitios.

Y mi recomendación del mes, un poco fuera de las series más conocidas, es la miniserie de la BBC The 7:39 (se emitió en enero, pero no la he descubierto hasta ahora...jo, cosas que pasan).

La serie es una historia de amor; no se si una gran historia de amor, pero si un amor de las pequeñas historias.

En el tren de las 7:39 a Londres se encuentran, cada mañana, dos commuters de camino a su trabajo; los actores David Morrissey y Sheridan Smith.

Bajo el hastío de la rutina y en esa pausa que es el trayecto en transporte público, comienzan a hablar y el amor surgirá de manera irrefrenable. Un cariño, un enamoramiento, un affair...una pausa, una toque de atención sobre sus propias vidas.

La historia está narrada con una gran sensibilidad y es, ni más ni menos, que una historia de amor en el mundo urbano. Algunos dicen que la Anna Karenina de nuestra época...bueno, bueno, tampoco nos pongamos grandilocuentes, que eso si que es muy del siglo pasado. Pero tiene su aquel.

 ¿El autor? David Nicholls, escritor entre otros de "One Day"; un escritor del que sin duda vamos a ver y leer mucho más en los próximos años.

Este tipo de historias puede poner nerviosos a los que no crean en el encanto de las pequeñas cosas y, desde luego, a los fans de vivir media vida con los mismos personajes. Sorry. Esta serie es una reflexión, un cuento, un asomarse tras la cortina sin moraleja ni final claro. Pasó lo que pasó....y la felicidad, sin duda, está en el viaje.

Espero que os animéis y os guste tanto como a mí; y para compensar, me voy a dar a los realities esta tarde: ¡Supervivientes y A bailar, allá voy!